Que extraño leer algo escrito hace tanto tiempo atras....
ClaraLas cortinas mohosas sienten los rastros de sol, que también iluminan un delicado cuerpo. Veo el cuerpo de mi niña y pienso en todo lo que paso. Si tan solo supieran lo que ha pasado entenderían, aunque no haya nadie a quien decirle todo esto, y ya la justicia no vendrá. Mi nombre es Clara tengo 24 años, soy madre de tres…. Perdón de cuatro niños, y el cuerpo que esta en el suelo es el de mi hija mayor de solo 10 años que ha muerto durante la noche a causa de una golpiza, una golpiza de la cual me siento responsable. El padre de mis hijos fue mi novio desde los 10 años, y me dejo embarazada a los 14. Yo tontamente enamorada lo seguí, y me casé con el después de un tiempo. Y no llevábamos más de una semana viviendo juntos cuando me pegó por primera vez. Permítanme contarles la historia de mi vida… Mi familia era muy numerosa, y nada cariñosa, soy la tercera de siete hermanos, y soy la única que no salio de la pobreza, mi cumpleaños es en julio, el 8 de julio para ser más exacta. Mi nacimiento fue en una tormenta, una de las peores que ha tenido mi ciudad, quizás eso fue un anticipo a lo que sería mi vida. Cuando yo tenia sólo 5 años mi madre murió después de dar a luz a gemelos, mis hermanos menores, se desangró completa. Y lo peor es que yo estaba con ella cuando esto pasó, en mi casa no había mucha plata, por lo que todos nacimos a la antigua, en la casa, pero esa fue la única vez que yo estaba presente, vi a mi madre morir. Mi padre cayó en una depresión enorme después de la muerte de mi madre y comenzó a tomar, yo era la mayor de mis hermanas, por lo que tuve que hacerme cargo de mis hermanos menores, e incluso de los mayores. Cuando mi padre comenzó a tomar más, se puso caliente, y comenzó a abusar de mi, ninguno de mis hermanos lo supo. Yo iba al colegio como todos mis hermanos, pero no lo terminé, nunca tuve facilidad para concentrarme, aunque me encante leer. Como en 4to o 5to conocí a Jorge, era un poco mayor que yo, era de mi curso pero había repetido como dos veces, y me gusto al tiro. Si era tan lindo con sus ojitos, y el pelo negro. Empezamos a pololear como en 5to, pero a mi papá no le gustaba que yo pololeara, y me castigaba, pero yo lo odiaba tanto que me escapaba de la casa, y pendeja como era me acosté con el Jorge. Quede embaraza como a los 14, y de verdad no sabia que hacer, por que no sabia si era del Jorge o de mi viejo, que todavía abusaba de mi. Aún asustada de mi padre decidí irme con el Jorge, ya que me había prometido tranquilidad a mi vida...la cual nunca llegó. La cual esperé por siempre. Mi hija resulto ser mi primera y única bendición, pues el resto de mis hijos fueron fruto de mi prostitución y de los abusos de mi propia pareja... cuando por fin cumplí los dieciocho años había decidido no casarme con Jorge, pero mis ya dos hijas amaban a su padre, y además el me había amenazado con matarlas si me iba de la casa y si no me casaba con el, yo prefería sufrir el maltrato de por vida a perder a mi hija, así que me casé con el. Me sentía miserable por tener que vivir con un hombre al que ya no amaba, pero lo hacía por miedo; en esa época quedé embarazada por fruto de un cliente, ya que había tenido la necesidad de prostituirme para poder alimentar a mis hijos. Jorge se dedicaba a tomar, rascarse las weas y dormir, nunca me ayudó y me exigía que le tuviera comida, pero por lo menos me salvaba de que no tenia que acostarme con el, excepto cuando se curaba mucho y abusaba de mi por caliente. El muy hijo de puta. De ese cliente nació mi único hijo varón a quien debo ser honesta no quise y tampoco es un gran amor el que siento por el, y si lo hubiera perdido a el no me habría dolido como me duele pensar en la muerte de mi niña. Los días se hacían interminables, y las noches eran salir a buscar clientes para que mis hijos pudieran comer, mi niña ya estaba en el colegio hace un tiempo y me leía los cuentos que le pedían en el colegio, me encantaba escucharla leer, estaba segura que seria una gran poetisa cuando fuera grande. Mis otros chicos también estaban en el colegio pero tenían problemas para aprender, lo cual no me sorprendía en demasía pues siempre me habían dicho que si uno no quería a sus hijos, o si se drogaba no iba a aprender. Si, también soy drogadicta, pero que esperaban, si soy prostituía y no encuentro otra forma de no morir cada vez que “trabajo”. En el último tiempo había aprendido incluso a entender a Jorge, trataba de recordar como era cuando lo conocí, las cosas que hacia para sorprenderme, como antes de que nos enamoráramos éramos los mejores amigos, y lo mucho que yo confiaba en el. Pero aun siendo el la persona en la que más confiaba, nunca le dije a nadie de los abusos de mi padre. En realidad, nunca he confiado en nadie, pues nadie es de confianza. Yo no sentía que algo en mi vida tuviera valor, con excepción de Tamara, mi hija, la única persona con la que tuve una real conexión, me siento una real perra por no querer a mis dos hijos nacidos, y a la niña que esta en mi vientre, de hecho siempre los olvido y digo que tengo sólo una hija, pobres niños, si igual me quieren y me hacen regalitos para el día de la madre, aunque yo no sea una buena madre. Odio mi vida, mi insensibilidad creada por años de abuso y maltrato, por un corazón roto en mil pedazos, y que a causa del asesinato de mi hija ya no palpitará jamás. Solo hace un mes atrás, yo había sido lo suficientemente valiente como para hacer un aviso a la policía de que mi marido me maltrataba, creo que fue eso lo que gatilló la violenta reacción de mi marido... Jorge no había acatado las ordenes y lo metieron preso hace una semana, lo liberaban en dos semanas, pero salio hace dos días por buena conducta, quizás que hizo para que lo liberaran, durante estos días fui la mujer más feliz del mundo. Pude disfrutar de mi vida, no trabajé, me había dispuesto a conocer a mis hijos y a renovar mi vida. Pero anoche a las 8, cuando estaba viendo un programa en la tele, esos ridículos donde muestran a niñitas moviendo el poto y las pechugas, llegó de sorpresa Jorge, se veía descontrolado, como ido. Yo no supe que hacer, venía pasado a copete, con los ojos desorbitados, y la cara roja de ira. Camino desde la puerta hacia mí, que estaba en la otra esquina de la habitación, fue como si el tiempo se hubiera detenido, lo veía acercarse pero no podía moverme. Casi sin darme cuenta estaba siendo golpeada por el único hombre al que amé; ni siquiera noté cuando la Tamara vino corriendo a defenderme, no pude hacer nada, Jorge comenzó a golpearla en el piso y a gritarle, yo estaba tirada en el piso sangrando por todas partes, este weón me había apuñalado en el estomago, matando a la bebé que esta en mi vientre. El tiempo se detuvo nuevamente, vi un puñal en el cielo, y bajaba en dirección al corazón de mi hija, y yo gritaba y gritaba, pero nadie escuchaba. Mi hija yacía sangrante y Jorge con una pistola se disparaba en la cabeza y yo gritaba por mi hija, pero nadie me escuchaba. Pensé en mi vida, en lo maricona que puede ser la vida, pensé en el amor que había sentido por Jorge, en lo puro que era ese sentimiento y comprendí porque era Tamara la única que quería, es lo único puro en mi vida y comencé a llorar, pero no salían lagrimas de mis ojos, mi cuerpo no respondía a mis mandatos, ya no sentía el aire pasar por mi cuerpo, mis ojos comenzaban perder la claridad de la imagen, los rayos de sol ya no entran por mi pupila. Moría, teniendo como ultima imagen la silueta de mi hija en el piso, bañada en sangre.